martes, 15 de diciembre de 2015

PLATON
En Ateas hacia mediados del s. V a.C. subió al poder el estadista Pericles que rodeado por los artistas más famosos de su época concibió la idea de construir templos inmortales del Acrópolis y del Atica, originando así el fabuloso siglo de oro cuando Atenas fue el centro intelectual y artístico de Grecia, la cuna de la civilización y de la democracia. Desgraciadamente, la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) trajo la decadencia de Atenas y tampoco Licurgo hacia el siglo 4 a.C. consiguió hacer revivir a su antiguo florecimiento. El más famoso orador Demóstenes en vano procuró animar a los atenienses e inspirarles patriotismo, así la democracia ateniense, acabó al ser vencidas sus tropas en la batalla de Chaeronía por el ejército Macedonio.
Desde entonces Alejandro el Magno, sus descendientes los reyes helenísticos y sobre todo los romanos respetaron el prestigio cultural de Atenas antigua y se metieron raramente en su gobierno local.
Durante 200 años Atenas había creado una incomparable cantidad de prototipos en todas formas de pensamiento y arte: la filosofía llegó a su máximo apogeo gracias a Sócrates, Platón y Aristóteles que influyeron a la civilización hasta nuestros tiempos; la poesía floreció con la sátira política y moral





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